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LA TAMBORRADA Y EL CLUB

El 20 de enero de 1960, día de San Sebastián, desfiló por primera vez la tamborrada organizada por el Club Deportivo Loyolatarra. Los efectivos de entonces no eran, desde luego, los de hoy- un tambor mayor, 1 cabo de barriles, 6 cantineras, 1 cabo gastador y 6 gastadores, 28 tambores y 58 barriles- pero su entusiasmo era, sin duda, de lo mejorcito. Los barriles se compraron en Vergara y los trajes se confeccionaron en Juan Moro, en la calle Andía.

Año 1955, cuando un año más, la ciudad de San Sebastián se disponía a celebrar sus fiestas patronales. Todas las Sociedades preparaban sus tradicionales cenas y, en el barrio de Loyola, el encargado de hacerlo no podía ser otro que el C.D. Loyolatarra. Su presidente, José Mª Ibarburu, destacado atleta de “la Real”, ayudado por su Junta Directiva, ultimaba los detalles que, un año más, harían de la noche de San Sebastián la noche de la alegría y el buen yantar aunque ese año concreto de 1955 por su mente corrían algunas extrañas ideas que trataría de contagiar a sus compañeros de sociedad: se trataba de, después de cenar, salir a tocar la tamborrada en la calle.

No faltaron las bromas a la idea pero el ambiente era el más propicio para ser aceptado por todos y así, a las doce de la noche del 20 de enero de aquel año de 1955 José Mari y sus muchachos, enfundadas sus cabezas con un gorro blanco y provistos de los correspondientes palillos, realizaron un simulacro de tamborrada por la acera más próxima al Club.

La idea gustó. Gustó sobre todo a Juan María Andino que se preguntó ¿y por qué no organizar una tamborrada de verdad?. Hasta la fecha prácticamente todas las que salían lo hacían por el centro de la ciudad y alguna en el Antiguo. Loyola merecía tener una tamborrada propia y, para organizarla, quién mejor que el C.D. Loyolatarra.

Cinco años tardó el proyecto en hacerse realidad. La tarea no era sencilla. Puestos a sacar una tamborrada debía hacerse con todos los honores y garantías de éxito. Con toda la solemnidad que la fiesta lo merece y eso traducido a pesetas eran muchos miles o, lo que es lo mismo, muchas rifas, muchas peticiones y muchos sacrificios en busca de unos fondos económicos que el Club no disponía, llegándose al punto de que, para ahorrar gastos, algunos tambores y barriles fueron realizados por los propios participantes en la fiesta.

Cinco años, por tanto, de, cada noche de San Sebastián prometerse unos a otros que al año siguiente la Tamborrada de Loyolatarra sería una realidad, que el vecindario lo pedía y la Sociedad se lo debía. Andino ya tenía todo hablado con Pedro Adarraga Arbelaiz quién estaba decidido sería el Tambor Mayor de la Tamborrada y así, por fin, el año 1960, la víspera de San Sebastián, por primera vez en la historia de las fiestas patronales donostiarras, los vecinos de Loyola pudieron salir a sus propias calles, sin tener que desplazarse a otros barrios, para disfrutar de lo que sería su primera tamborrada pero la culminación el proyecto llegaría tres años más tarde, en 1963, coincidiendo con las fiestas del centenario de la ciudad, cuando la Tamborrada del Loyolatarra pudo uniformarse.

Tamborrada de San Ignacio fiestas del barrio 2010.
Primera tamborrada del barrio.
Tamborradas por el barrio.

5 gastadores, cantinera, abanderado, tambor mayor, 20 tambores y 20 barriles constituyeron aquella festiva tropa que venía a sumarse a la que desde un siglo atrás celebraba la festividad de San Sebastián. El uniforme elegido correspondía al Regimiento de Granaderos: guerrera azul, pechera roja y botones plateados, con pantalón blanco y morrión negro con galones dorados.

El costo de todo el ropaje ascendió a 60.000 pesetas que se tardaron años en pagar. Adarraga sería durante años el Tambor Mayor aunque, todo hay que decirlo, hubo una laguna el año 1966: no pudo salir y fue sustituido por Juan Martín González. El barrio no era tan grande como en nuestros días, había pocas calles y así, el recorrido de la tamborrada, en sus primeras ediciones, prácticamente debía limitarse a la carretera general: Loyolatarra, Avenida Sierra de Aralar (parada bar “Loyola”), Ciudad Jardín (parada), Sallekotarra (parada ante el Colegio La Salle), variante hasta el Bar Americano (parada), Avda. de la Sierra de Aralar, Plaza Buru, Iglesia (parada frente a la parroquia), Plaza Zubiondo (parada), Igueltegui y Loyolatarra.

A lo largo de toda su historia los Tambores Mayores han sido Pedro Adarraga, Juan Martín González y Juan Mari Oderiz (actual Presidente de la Entidad) y los Cabos de Barriles han sido Ignacio Camio y Xabier Aranburu. El Cabo de Gastadores, desde sus inicios, ha sido Juan José Peluaga. El equipo motor de la tamborrada está formado, hoy día, por “Pantxa” Egiguren, Jesús Izagirre, Juan José Peluaga, Tomás Artano, Xabier Aranburu, Juan Mª Oderiz y Jose Miguel Gorriti. El mismo equipo que llevó la Tamborrada hasta Alemania, en 1993.

La Tamborrada en Alemania

La Tamborrada loiolatarra viajó y entusiasmó a la ciudad alemana de Wiesbaden, hermanada con San Sebastián, gracias a la intermediación de Jochen Carl, “wiesbadiano” y además barrilero de Loiola. El Ayuntamiento de Wiesbaden invita al Club Deportivo Loyolatarra a la celebración del 20 aniversario de la creación de la banda de música de la ciudad. La expedición loiolatarra fue de 91 personas: 44 Barriles 24 Tambores y 15 Músicos.

Fueron recibidos en Wiesbaden por la Banda de Música de Nordenstadt y por el Sr. Achuin Exner (Alcalde de la ciudad).

El Ayuntamiento de Wiesbaden preparó un programa de actividades complementario para sacarle más provecho al viaje y conocer más de cerca la cultura y la forma de vivir alemanas. El programa tuvo previsto visitas culturales y gastronómicas.

Visitas: la ciudad de Wiesbaden, Mainz (Maguncia) y Rüdesheim. Excursiones: en barco por el Río Lahn, al Monte Loreley, al monumento “Niederwalddenkmel” y al aeropuerto de Francfurt.

La Tamborrada del Club Deportivo de Loyolatarra actuó tres veces durante los días 28 y 29 de mayo, participando uno de los días en un encuentro de grupos y formaciones musicales alemanas y polacas. Como puede verse no se perdió el tiempo. Fue todo un evento para el recuerdo. Durante los cinco días que estuvieron en Wiesbaden se fue gestando la idea de corresponder de la misma manera con la Banda de Música de Nordenstadt (Wiesbaden). Al año siguiente la mencionada Banda visitó San Sebastián para actuar en Alderdi-Eder y en diferentes barrios de la ciudad (Antiguo, Loiola y Amara Viejo), así como en Fuenterrabía y Astigarraga. Se preparó un programa de actividades con visitas a los museos de la ciudad, excursiones en barco y jornadas gastronómicas. Todo un intercambio cultural.

Hay que resaltar y agradecer el apoyo que dio el Centro de Atracción Y Turismo para poder acometer los gastos de esta actividad que bien puede enmarcarse en ese marco de relación existente como fruto del hermanamiento entre las dos ciudades.

La Tamborrada Loiolatarra cumple 50 años

La tamborrada del C.D. Loyolatarra cumple sus bodas de oro y para conmemorar esta efeméride se ha editado un libro conmemorativo que recoge en medio centenar de páginas, con más de cien fotografías, la historia de sus primeros 50 años tocando las músicas de Sarriegui por el barrio de Loiola.

Llegaba la fecha y en la comisión de la tamborrada se barajaron distintas ideas para conmemorar las bodas de oro. Se aposto por algo que fuera recordado en la posteridad, y se decidió que todo quedara plasmado en un libro y que además sirviera para agradecer a todos las personas que han participado a lo largo de estos 50 años en la tamborrada, cuenta Angel Calvo, miembro de la comisión de la tamborrada y antiguo tambor mayor.

Se parte de cero para hacer el libro y se pidio la colaboración de todo el vecindario. Se publicó un anuncio en DV y se colocaron carteles en los bares para reclamar la colaboración ciudadana y su aportación con material gráfico. A los pocos das muchos vecinos se acercaron a la Sociedad Loyolatarra con las fotos de sus familiares tomando parte en alguna de las salidas de la tamborrada. Fueron muchos los vecinos los que trajeron fotografías, sobre todo antiguas, que eran las que más nos interesaban ya que de las recientes salidas no haba problema al contar con bastante material gráfico, recuerda Angel Calvo.

Llegaron a juntar casi 300 fotografías aportadas por muchas familias del barrio. La comisión de la tamborrada se encontró entonces con el problema de identificar a cada uno de los personajes que salan fotografiados y para averiguarlo hicieron fotocopias de cada fotografía sin identificar y se volvió a pedir la colaboración del vecindario.

Al día siguiente acuda la gente a la sociedad a descifrar los enigmas de las fotos y también para aportar datos desconocidos para los miembros de la comisión que se han ocupado desde hace unos meses de recabar la mayor documentación posible para editar el trabajo.

El libro se presenta hoy en la sociedad Loyolatarra. Se editaron 650 libros que se repartieron gratis a todos los que colaboraron en su confección, además como a tamborreros y ex tamborreros.

Aramburu, Calvo, Lago, Basurko y Oderiz, de la comisión de la tamborrada del C.D. Loyolatarra.

Un recuerdo a Sarriegui

Nació en San Sebastián a finales de la primera guerra carlista en el seno de una familia de labradores, natural de la calle Puyuelo (actual Fermín Calbetón) de la Parte Vieja.

Desde pequeño estuvo relacionado con la música. Comenzó siendo tiple en la iglesia de Santa María y posteriormente fue reconocido tenor en la Parroquia de San Vicente. Fue discípulo del maestro José Juan Santesteban el “maisuba” y su alumno preferido. Creó y dirigió su propia charanga, “La Cítara”, y colaboró con el movimiento musical donostiarra de aquella época, “La Euterpe”. Compuso música para el Carnaval Donostiarra, como la Comparsa del Dios Momo, Comparsa de los Caldereros de la Hungría, Comparsa de Iñudes y Artzaias, Caballería de Gallos, Caballería de viejas, Entierro de la Sardina… Sus obras más conocidas son, por supuesto, los Tatiago, Iriyarena… que forman la Comparsa de la Tamborrada. En 1861, sin cumplir todavía 23 años, compuso la Marcha de San Sebastián.

También escribió otro tipo de obras musicales como la zarzuela “Pasayan” o “Petra Chardiñ saltzallia”. Asimismo compuso obras para voces, como “Beti maite” ó “Illunabarra”, esta con letra del poeta tolosarra Ramón Artola. Igualmente escribió para txistu un “Contrapás” dedicado a su ahijado Eusebio Basurko, un “Minueto”, o el conocido “Alkate soñua” que hoy en día interpreta la Banda Municipal de Txistularis cuando acompaña al Ayuntamiento donostiarra en corporación.

Fue el compositor de la música popular donostiarra, música que el pueblo escuchaba, cantaba y bailaba con alegría y sencillez. Tiene una plaza y un monumento en su honor en la Parte Vieja de San Sebastián.

BAGERA…¡
GU ERE BAI¡
GU BETI POZEZ,
BETI ALAI

SEBASTIAN BAT BADA ZERUAN
DONOSTI(A) BAT BAKARRA MUNDUAN
(H)URA DA SANTUA
(E)TA (H)AU DA (H)ERRIA
(H)ORRA ZER DEN GURE DONOSTIA

(H)IRUTXULOKO
GAZTELUPEKO
JOXEMARITAR ZA(H)AR ETA GAZTE. (Berriz)

KALERIK KALE
DANBORRA JOAZ
UMORE ONA ZABALTZEN
(H)OR DI(H)OAZ
JOXE MARI¡

GAURTANDIK GERORA
PENAK ZOKORA
FESTARA¡
DANTZARA¡
DONOSTIARREI OI(H)U
EGITERA GATOZ
POZALDIZ
I(H)AUTERIAK DATOZ¡ (Berriz)

BAGERA…¡
GU ERE BAI¡
GU BETI POZEZ,
BETI ALAI