-B.: Me acuerdo de una anécdota que yo creo que es la mejor de la historia de esta sociedad. Resulta que fuimos con la trainera, con la "Teresita", a la regata de Bilbao. Orio y Sestao se jugaban la bandera y a nosotros nos tocó la baliza uno, que era la buena. Orio nos pidió que se la cambiásemos y así lo hicimos. Y ganaron la bandera. Entonces cuando llegamos a Santurce para cambiarnos y coger el camión, las sardineras nos empezaron a gritar y a tirar todo lo que tenían a mano y tuvimos que escaparnos sin poder echar pie a tierra.
-P.: ¡Si yo también estaba en la trainera! Tuvimos que salir corriendo porque las sardineras no se andaban con bromas. Seguimos remando hasta el otro lado de la ría para escaparnos. Pasaron el camión por el puente colgante y allí nos pudimos cambiar. Me acuerdo que con nosotros iban también Luis Hospital y José María Mayoz. Luego, encima, nos vinieron los de Orio y nos dijeron que aunque no les hubiésemos cambiado la baliza habrían ganado la regata. ¡A buenas horas!
-B.: Es que Loiola siempre ha sido gran cantera de deportistas, "Pantxa". Había mucha tradición, mucho gusto por hacer deporte. Daba igual cualquier deporte, la cosa era hacer algo.
-P.: Me acuerdo de que entre tres familias completaban muchas veces casi toda la trainera. Los Barkaiztegi, los de Atari Eder y los Eceizas, que eran tres hermanos cada uno, ya sumaban nueve. Después de andar todo el día ordeñando y con la guadaña, iban a remar al muelle cuando ya anochecía. Y con la pelota pasaba lo mismo. Nada de preparación y entrenamientos como ahora. En Loyola jugaba todo el mundo a pelota. ¿Sabes lo que pasaba también? Que mucha gente que estaba en la mili iba a jugar al frontón, gente de primera fila como Soroa II, que luego fue campeón manomanista, Mondragonés o Txikuri, al que todavía estoy viendo llegar al arkupe con su bocadillo. También Mendizabal, el puntista. En fin, mucha gente y eso, claro, es porque en el barrio había mucha tradición deportiva, que no sé si se ha ido perdiendo.
-B.: Bueno, los tiempos cambian. Yo cuando era joven
era delegado de pelota, andaba metido en el remo, hacía un poco de todo. Como todos los socios. Me acuerdo de que el primer reloj que me compré lo pagué con las 400 pesetas que me dieron por estar de suplente de la pareja de pelotaris del club en un campeonato. Esa participación igual sí que se ha perdido un poco. No sé.
-P.: Yo creo que es otra época, pero se siguen haciendo cosas. Hay chavales que están jugando muy bien a pelota con el Club Deportivo Loyolatarra y eso es lo importante...
"Pantxa" y Bixente, Bixente y "Pantxa". La conversación no termina porque son historia viva. Ellos siguen hablando. Sentados en una mesa en la sociedad. Entrando a la izquierda, junto a la barra. Su mesa.
 
Loiola, una mañana de 1999."
pág. 46. orr.