ELa Junta del Patronato de Beneficencia iba a poner en un serio aprieto a los valientes socios del Club Deportivo Loyolatarra cuando, junto a Gaztelupe y Euskal Billera, les convocó en setiembre de 1932 para torear un becerro en una corrida benéfica. Consta en las actas que "hubo que trabajar lo indecible para prepararse en la debida forma para poder presentarse en la plaza de toros decorosamente". Aunque no dan cuenta de los trofeos conquistados sí que aseguran las actas que "salimos airosos del cometido con la siguiente cuadrilla: Luis Arizala "Luisito", matador; "Luichi", banderillero; y Manuel Martiarena, "Manolillo", peón sobresaliente".

En los últimos años el Club Deportivo Loyolatarra organiza una jornada de acogida para los niños y niñas saharauis que trae a San Sebastián el Ayuntamiento de la ciudad. El programa preparado por Loyolatarra es completo: juegos, comida, paseo a caballo en colaboración con la Real Sociedad Hípica, etc. No hace falta decir cómo se lo pasan los chavales.

 

Eran conocidas y frecuentes las tertulias y meriendas que organizaban los gabarreros en el Club Deportivo Loyolatarra al terminar su tarea. José Iztueta y José Miramón, entre otros, se metían en el Río Urumea entre los puentes de Santa Catalina y de el Kursaal, en el lado de Ramón María Lilí, para sacar arena y cargarla en las gabarras. Iban y venían con las mareas. Recogían de 6 a 8 metros cúbicos de arena que servía para hacer mortero de cal para la construcción. Era un trabajo duro y a destajo. Loyo-latarra les ayudaba a reponer fuerzas al fi-nal de cada jornada.
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loiolatarras
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gabarreros
del
Urumea
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