fiestas patronales donostiarras, los vecinos de Loyola pudieron salir a sus propias calles, sin tener que desplazarse a otros barrios, para disfrutar de lo que sería su primera tamborrada pero la culminación el proyecto llegaría tres años más tarde, en 1963, coincidiendo con las fiestas del centenario de la ciudad, cuando la Tamborrada del Loyolatarra pudo uniformarse.
5 gastadores, cantinera, abanderado, tambor mayor, 20 tambores y 20 barriles constituyeron aquella festiva tropa que venía a sumarse a la que desde un siglo atrás celebraba la festividad de San Sebastián.
El uniforme elegido correspondía al Regimiento de Granaderos:guerrera azul, pechera roja y botones plateados, con pantalón blanco y morrión negro con galo
nes dorados.
El costo de todo el ropaje ascendió a 60.000 pesetas que se tardaron años en pagar. Adarraga sería durante años el Tambor Mayor aunque, todo hay que decirlo, hubo una laguna el año 1966: no pudo salir y fue sustituido por Juan Martín González. El barrio no era tan grande como en nuestros días, había pocas calles y así, el recorrido de la tamborrada, en sus primeras ediciones, prácticamente debía limitarse a la carretera general: Loyolatarra, Avenida Sierra de Aralar (parada bar "Loyola"), Ciudad Jardín (parada), Sallekotarra (parada ante el Colegio La Salle), variante hasta el Bar Americano (parada), Avda. de la Sierra de Aralar, Plaza Buru, Iglesia (parada frente a la parroquia), Plaza Zubiondo (parada), Igueltegui y
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Elegancia, como corresponde al Tambor mayor de C.D.L.
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