Fuenterrabía 19'54"; 4º Loyolata-rra 20'10". Año 1943: No entró en la Regata de honor (que ganó Fuenterrabía) quedando segunda en la de consolación con un tiempo de 21'31"2/5. Año 1945: Mal año para la trainera de Loyola, que quedó séptima y última en la clasificación general, tras las dos jornadas (44'46"2/5). Ganó Pedreña. Año 1947: Ultimo año de participación de la trainera del C.D. Loyolatarra. Sólo se presentan cuatro traineras y las regatas se celebran a una sola tanda. Esta es la clasificación general: 1º Fuenterrabía 42'34"4/5; 2º Orio 42'39"3/5; 3º San Sebastián 44'18"2/5; 4º Loyolatarra 46'20".
¡Qué diferencia entre la situación del remo hace cincuenta años, en contraste con la actual! Desde 1972, y dado el número de tripulaciones existentes, se hizo necesario una regata eliminatoria previa que, desde entonces, se celebra sin interrupción. En 1998 participaron en dicha regata 24 traineras y eso que se imponen criterios restrictivos a los clubs vizcaínos, cántabros, asturianos y gallegos, admitiendo solo a los mejores clasificados en sus respectivos campeonatos provinciales.
El C.D. Loyolatarra colaboró de forma importante al mantenimiento de las regatas de traineras sacando tripulación cuando nadie quería ocuparse de ello. Este declive se inicia tras la guerra civil. Parece como si la represión política, al abortar las diversas manifestaciones de la cultura vasca, hubiera cortado también las
alas a las regatas de traineras. Se hacía difícil reunir seis tripulaciones y los organizadores -Ayun-tamiento donostiarra y C.A.T.- recorrían los pueblos del litoral, un mes antes de las regatas, movilizando a todas las fuerzas vivas para tratar de reunir una cuadrilla.
¿Qué ofrecía el Club a los componentes de la trainera de Loyola? Diremos que todo. En primer lugar una directiva entusiasta que se movilizaba para incorporar a los jóvenes más fuertes. Luego, la recaudación de fondos para los gastos mínimos (trainera, remos y equipo eran facilitados por la organización). Finalmente la infraestructura de la sociedad, donde se instalaron duchas y vestuarios y en la que los remeros cenaban cada noche-no era poco en aquella época- después de los en-trenamientos.
La situación del club, cercana al río Urumea, sin duda motivó a los socios a embarcarse en esta aventura de remo. En una chabola levantada frente a los cuarteles se guardaba la vieja trainera de entrenamiento, más alguna trainerilla y batel para competir en las fiestas patronales. Una parte de la tripulación estaba formada por jóvenes del barrio, la mayoría procedente de los caseríos cercanos. El resto llegaba en el "topo" hasta el apeadero de Loyola.
El C.D. Loyolatarra contribuyó de forma decisiva a mantener el remo, nuestro deporte más arraigado, y
REMO 3
Nuestra trainera por el Urumea en Loiola
remo Neuv1
Un batel loiolatarra: Javi Bolaños, Iñaki Burutaran, Jon Eizmendi, Josetxo Garmendia, Ashensio Garmendia, 1987
pág. 18. orr.