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Cualquier deportista, y por extensión cualquier club, triunfa gracias a sus méritos, pero también de acuerdo al nivel de los rivales a los que se enfrenta. Y en ese sentido, quizá nadie hizo tan grande a la pelota del Club Deportivo Loyola-tarra como Ignacio Echarri, a quien se puede considerar, sin miedo a equivocarse, el más duro adversario a quien los pelotaris de este club se han enfrentado en una cancha.
También fuera de la cancha, pero siempre como continuación de la enorme rivalidad que se vivía en los partidos. Azcue y Echenique fue la pareja del Club Deportivo Loyolatarra que más rivalizó con Ignacio Echarri, en muchas ocasiones bien respaldado por su hermano Gregorio. Con semejante plantel, no es de extrañar que Loiola fuera considerado durante algún tiempo la casa de las dos mejores parejas manistas de lo que entonces se conocía como el amateurismo y que tenía un enorme predicamento entre los aficionados.
Ignacio Echarri fue un enamorado de la pelota. Su corpulencia y su clase eran destacadas en la prensa local que apreciaba mucho su entrega a este deporte. Fue tres veces campeón de España, en los años 1931, 1934 y 1940. Los dos primeros títulos los logró junto a su hermano Gregorio en Bilbao y Pamplona, respectivamente. El último, junto a Orbegozo, en Zaragoza.
Su saque era especialmente temido. Quienes devolvían su espectacular disparo inicial todavía tenían que esperar la devolución del resto, otra suerte que dominaba como pocos.
Ignacio Echarri, que para entonces ya se había reconciliado con el Club Deportivo Loyolatarra, perdió sus dos últimos partidos. Uno sobre la cancha, en Pamplona 22-10 contra Gastaminza y Amundarain, y el otro, una semana después, cuando le sobrevino la muerte el 31 de octubre de 1942 , a los 44 años.
El último adiós al mejor rival de este club fue multitudinario. Todo el mundo pelotazale, encabezado por el presidente de la Federación Es-pañola, Carmelo Balda, estuvo en el funeral y el posterior entierro. José Lopetegui representó al Club Deportivo Loyolatarra portando una de las seis grandes coronas que acompañaron al cortejo fúnebre hasta el cementerio de Polloe.
Joxe Aierbe realiza un análisis profundo e interesante sobre la PELOTA y el EUSKERA en el C.D. Loyolatarra en su artículo "Pelotaren txokoa", que reproducimos a continuación:
PELOTA 14
En el Arkupe donde se forjaron los pelotaris de Loiola.
pág. 11. orr.